En INEEW seguimos apostando por una idea clara: no puede haber transformación social sin transformación emocional. Por eso, recientemente hemos celebrado una nueva edición del programa Emotional Education for Change (EE4Change), un espacio de aprendizaje y reflexión que vuelve a reunir a personas de distintos países comprometidas con un liderazgo más consciente, humano y sostenible.
En esta nueva edición, el programa ha vuelto a reunir a personas de distintos países, culturas y trayectorias, consolidando una comunidad internacional de aprendizaje que ya ha formado a 329 personas a través de los programas EE4Change.
En un mundo marcado por la incertidumbre, los conflictos, la desigualdad y la emergencia climática, este programa nace de una convicción profunda: las soluciones técnicas no son suficientes si no van acompañadas de educación emocional.
¿Por qué la educación emocional es clave hoy?
Usamos palabras para hablar de emociones todos los días, pero pocas veces nos detenemos a comprender realmente cómo funcionan, cómo nos influyen y cómo podemos gestionarlas de forma saludable.
Desde EE4Change entendemos la educación emocional como un vínculo esencial entre la salud mental y la transformación social, que permite implicarse de forma más profunda y responsable con los desafíos globales.
Un recorrido formativo en cuatro sesiones
Esta edición del programa se ha estructurado en cuatro sesiones, diseñadas para acompañar a las personas participantes en un proceso progresivo de autoconocimiento, empoderamiento y acción.
Todas las sesiones se desarrollaron en un formato accesible y participativo, fomentando el intercambio de experiencias y el aprendizaje colectivo.
Seguimos caminando juntas y juntos
Desde INEEW celebramos una edición más de EE4Change con enorme gratitud hacia las personas participantes y ponentes que han hecho posible este espacio de aprendizaje y conexión. Seguimos convencidas de que educar las emociones es una herramienta poderosa para liderar el cambio que el mundo necesita.
Muy pronto compartiremos nuevas ediciones y oportunidades para seguir fortaleciendo el liderazgo emocional y el bienestar comunitario.
Una experiencia formativa que deja huella: aprendizajes, impacto y retos de un programa en educación emocional
La evaluación realizada por las personas participantes del programa de formación en educación emocional y bienestar ofrece una fotografía clara y contundente: una experiencia altamente valorada, transformadora y con impacto real, tanto a nivel personal como profesional y comunitario.
“Me llevo aprendizaje y mucha ilusión por seguir en este camino de promoción de la educación emocional.”
Con puntuaciones mayoritariamente situadas entre el 9 y el 10, el curso ha sido descrito como excelente, enriquecedor y profundamente inspirador, destacando no solo la calidad de los contenidos, sino también el enfoque humano y diverso que lo atraviesa.
“Ha sido una experiencia valiosísima y enriquecedora. Es difícil quedarse con un solo aspecto o docente.”
La diversidad como eje central del aprendizaje
Uno de los elementos más repetidos en las valoraciones es el enfoque intersectorial, intercultural y multidisciplinar del programa. La convivencia de distintas miradas: social, comunitaria, educativa, familiar, organizacional y personal, permitió comprender la educación emocional desde una perspectiva amplia y conectada con la realidad.
Las personas participantes subrayan que la diversidad de voces, contextos culturales y experiencias profesionales enriqueció el aprendizaje, favoreció la reflexión crítica y amplió la comprensión del impacto de las emociones en los distintos ámbitos de la vida.
Herramientas prácticas para la vida cotidiana y profesional
Más allá del interés teórico, el programa ha sido especialmente valorado por su orientación práctica. Las encuestas reflejan que muchas personas se llevan:
- Estrategias de autorregulación emocional aplicables al día a día.
- Recursos para el trabajo en organizaciones, entornos laborales, familias y crianza.
- Propuestas concretas para la intervención comunitaria y la acción social.
- Un renovado impulso hacia el autoconocimiento y el desarrollo personal.
“Me llevo gratitud por la experiencia tan bonita de ser alumna de este curso y la confirmación de que las herramientas de autorregulación emocional son prácticas y necesarias para el día a día.”
Este carácter aplicado permitió que los aprendizajes no quedaran en el plano conceptual, sino que se integrarán como herramientas vivas, útiles y transferibles a contextos reales.
“Las herramientas que nos compartieron tienen un impacto real en nuestros entornos laborales y personales.”
El valor del equipo docente y las ponencias
La calidad del profesorado ha sido otro de los grandes puntos fuertes del programa. Las valoraciones destacan ponencias que lograron combinar rigor científico, claridad, cercanía y propuestas prácticas, generando un alto nivel de conexión con el grupo.
“La diversidad de perspectivas, voces y culturas eleva muchísimo la calidad del curso.”
Se reconoce especialmente la capacidad de algunos docentes para dinamizar las sesiones, leer las necesidades del grupo y crear un clima de participación y confianza. La pluralidad de perfiles y trayectorias fue percibida como una decisión consciente que fortaleció el contenido y el sentido del programa.
Aprender, sentir y seguir caminando
Muchas personas participantes expresan que el curso no solo aportó conocimientos, sino también motivación, ilusión y ganas de seguir profundizando en la educación emocional. El aprendizaje fue vivido como un proceso que activó preguntas, reflexiones personales y una mayor conciencia sobre el cuidado emocional propio y colectivo.
Para algunas, supuso también una confirmación de su camino profesional; para otras, una puerta de entrada a nuevas formas de comprender la salud mental, el bienestar y el impacto social de las emociones.
Un balance profundamente positivo
El balance general es claro: el programa ha sido una experiencia valiosa y transformadora, que ha generado aprendizaje, conciencia y compromiso. Las personas participantes destacan que se marchan con más recursos, mayor claridad emocional y una renovada energía para aplicar lo aprendido en sus entornos personales, profesionales y comunitarios.
Un cierre que no es un final, sino el inicio de nuevos procesos de crecimiento, reflexión y acción compartida.
“Fue una formación muy intensa y profunda, que invita a la reflexión y al autoconocimiento.”


Una nueva edición del programa EE4Change